El sueño demagógico

No puedo lograrlo

“Tienes razón, no puedo lograrlo”

El idiota se sienta y sueña con algún día poder ocupar los primeros puestos, se sienta y estudia, a la espera de que su cerebro por fin se desarrolle y comprenda lo que tiene que saber para poder alcanzar esa meta que tanto anhela. Pero el pequeño idiota no entiende que por más que lo intente no va a lograr lo que quiere, no comprende que lo que los demás dicen es lo que es, y punto, no se hace a la idea de que querer ganarse una beca o ser el primero en la escuela es algo que le pertenece sólo a los que nacen con la capacidad de lograrlo, y lo hacen por naturaleza, por inersia, porque sí, como diminutos retratos de perfección que se mueven inertes entre el ajetreo de la vida, como sombras incendiadas que vagan por el mundo mostrándole a todos lo que no pueden llegar a ser, y a hacer.

El idiota habla con sus “amigos” y les dice quiero ser el primero, y la única respuesta que recibe son carcajadas, risas diabólicas que destrozan sus sueños, bromas idióticas que pisotean sus esperanzas, SU ESFUERZO, que güeva, que bobo, el que estudia piede, eso es pa’ burros, bla bla bla bla bla, demagogia, demagogia, mierda que sale de sus bocas como el dinero de una impresora fría y metálica.

El idiota se sienta, y piensa, ¿quién es más estúpido?, ¿él, por soñar, o los demás, por tener siempre presente que hacerlo duele?, ¿quién tiene la razón y quién no?, o mejor aún, ¿quién tiene el poder para decir qué es posible y qué no?…lo piensa, el idiota, con mucha contemplación, para así poder llegar a la conclusión de que ningún sueño merece ser pisoteado, ni ningún esfuerzo insultado, también se percata de que desear quizás duela, pero en la vida nada es gratuito, ni siquiera soñar (“…no cuesta nada”, pff), también se da cuenta de que él no es ningún idiota, de que los estúpidos son ellos, que no saben soñar, y se burlan de sus sueños, que no se esfuerzan por alcanzar lo que quieren, y permanecen siempre inmutables, encerrados en sus burbujitas de cristal, mi papá tiene plata, yo ya tengo la vida hecha, o yo soy mejor que todos ustedes jajaja (porque quedé de primero a punta de azar), o a mí me gusta ganar (hasta haciendo trampa), ¿uno para qué ser el mejor, para ganarse un puto cartón?, ¡MALDITA SEA!

En verdad aquí no hay ningún idiota, ni ningún sueño demagógico más que aquellos del que se autopisotea, ni esfuerzo que no valga la pena, pero no tiene validez decir “amanecerá y veremos”, porque no hace falta esperar tanto tiempo, es suficiente con realizar un poco de introspectiva, y observar cuan decadentemente conformista se es al reirse de los sueños, cuan demagógico se es al no creer en ellos, ¡y cuán idiota se es por necesitar pisotear a los demás para sentirse bien!

P.d. De no haber soñado nunca, la humanidad aún viviría en cavernas, comiendo carne cruda y cagando en las praderas.

Santiago Restrepo Castillo


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