Carta de un medieval a Mark Zuckerberg

Cordial saludo señor Zuckerberg, ¿cómo está usted?, me imagino que bien, con tantos millones y tanta fama (creo que su fortuna puede ser comparada incluso con la de algunas monarquías)…Como sea, le escribo para contarle cuan sorprendente me parece lo que usted hizo. Verá, en mi tiempo la gente era bastante recelosa con sus vidas, no gustábamos mucho de andar por ahí mostrándole a todos, todo lo que hacíamos, de hecho, para eso teníamos un término: vana-gloria; en fin, no se veía mucho que alguien profiriera lo que estaba pensando y esperace a ver quién decía “¡Me gusta!” (a excepción, claro, de los grandes genios, a quienes, de hecho, no les importaba mucho el qué-dirán), y mucho menos que se publicaran fotografías (que extraño término) de los acontecimientos cotidianos de cada quien…¡pero qué extraña sociedad en la que vive usted!

Yo nunca habría imaginado que algún día la mayor parte la humanidad se revelaría en contra de las injusticias del clero, cosa que ocasionó el surgimiento de los gloriosos Derechos Humanos y, por ende, la libre expresión como algo INVIOLABLE. Ahí va un ingrediente de la receta de su éxito. El otro, para mí, fue la aparición de la tecnología (curiosamente contemporánea a la pseudo-muerte de la Iglesia como mandato máximo ante todo), la cual le permitió al mundo comunicarse con mayor facilidad, acortando distancias, encogiendo el planeta. Aunque, querido Zuckerberg, hubo otro ingrediente (clave) para que el sistema Facebook lo llenara a usted de billetes verdes: la masificación de la vana-gloria, la sed de fama, el deseo irracional (así como la naturaleza humana) de, más que sólo ser escuchado, ser también respetado, querido, “gustado”…¡eso!, es para lo que sirve Facebook (desde mi punto de vista), para mostrarse al mundo, decir qué me gusta, qué no me gusta, qué hago, qué no hago, qué pienso, qué no pienso…

Querido Zuckerberg, si algo me enseñó la filosofía del Ying-Yang, fue que todo tiene su lado bueno y su lado malo, y si bien el sistema Facebook le ayuda a la gente a “comunicarse” con sus “amigos”, también noto que es una inmensamente increible pérdida de tiempo, además de algo bastante extraño. ¿Por qué querría yo decirle algo a algún “amigo” de un modo tal que todo el mundo pueda verlo, y opinarlo, y comentarlo, y criticarlo, etc.?; ¿por qué querría yo publicar fotos de mi vida (como si fuese una pseudo-celebridad) y presenciar las opiniones ajenas, los “Me gusta” (o no), los comentarios, el pensamiento de gente que tiene nada o muy poco que ver conmigo y mi estilo de vida? Tampoco entiendo por qué tendría yo que decirle al mundo qué libros me gustan, qué gente me inspira, qué películas me han conmocionado, qué programas de televisión son de mi interés, cuáles son mis frases favoritas, qué deportes práctico, dónde estudio, trabajo, vivo, quién es mi familia, cuál es mi correo, mi teléfono local, móvil, cuáles son mis intereses, mis actividades, ¡por el amor de Dios!, ¡qué es eso!, ¿un formulario para alguien importante?, ¿algo últil?, ¿una hoja de vida?, ¡es patético! Si en mi tiempo a alguien le hubiera dado por decirle al mundo todo eso, se le habría tratado de idiota, así de simple; información como esa se le otorgaba sólo a gente de confiar y sólo cuando uno sabía que aquello traería algún beneficio y, según tengo entendido, Facebook no sirve para encontrar trabajo ni nada que se le parezca, toda esa información es tiempo perdido.

En fin, podría seguir y escribir párrafos y párrafos enteros, pero no quiero quitarle más tiempo, de seguro tiene que ir a modificar el chat de su famoso sistema y publicar el paquete semanal de objetos para Pet Society.

En conclusión, tras un extenso análisis, me doy cuenta de lo que es Facebook en realidad: un gigantesco sistema lleno de información que a nadie importa, algo útil únicamente para reencontrarse con los “amigos de la infancia” y darse cuenta de que ya no se tiene nada que ver con ellos; también para que las empresas de todo tipo hagan publicidad (en esto incluyo también a cantantes, escritores, etc.) y, pensándolo bien, para que otras más capturen toda esa información personal que, al parecer, a alguien sí importa…Facebook es un motor para la economía y la jerarquización social: se consume energía, se revelan gustos que modifican el curso de las factorías y, lo más importante (entre un gran número de puntos), mantiene a la gente del común desperdiciando su tiempo, enalteciendo así, aún más, las esferas de las élites.

Facebook, querido Mister Zuckerberg, no es más que un sistema cuya única finalidad es fortalecer aún más el SISTEMA que rige a la humanidad de hoy en día.

El medieval


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