¡Ahí tienen supercivilizaciones (y querido tío Sam…)!

Sábado 8 de octubre del 2011, horas de la mañana, agarro tres libros que hablan del universo, me intereso por hojear uno en específico: Cosmos, de Carl Sagan, un personaje histórico del siglo XX; el libro tiene hermosas imágenes sobre planetas hipotéticos con sociedades hipotéticas, conformadas por formas de vida hipotéticas.

Unos cuadros negros me llaman particularmente la atención, así que los leo. Se trata de “posibles resúmenes por computadora de dos civilizaciones avanzadas”, una dice que como código cierta sociedad tiene “Los que sobrevivimos”, y que viven en el sexto planeta de su sistema planetario; también que no tienen colonias extraplanetarias; que la edad del planeta asciende a los 1.14*10^17 segundos, y que el primer contacto iniciado localmente fue hace 2.6040*10^8 segundos…el cuadro menciona, además, que ya hubo recepción del primero código galáctico anidado., que son autótrofos fotoquimiosintéticos móviles en una atmósfera débilmente reductora…su tecnología es exponenciante, acercándose ya al límite asintótico (en donde ya no hay nada más que descubrir y tecnificar…). La cultura de dicha sociedad es global, no gregaria (no hay familias, países, etc.), poliespecífica (2 géneros, 41 especies)., tienen poesía aritmética, y su probabilidad de supervivencia en sus próximos cien años es de un 80%.

El otro cuadro habla de una sociedad mucho más avanzada, lleva como código “Los que nos unimos”; es una civilización interestelar, sin comunidades planetarias, utiliza 1.504 supergigantes, estrellas OV, BV, AV y púlsares. Su edad es de 6.09*10^15 segundos, número que comparte con el primer contacto iniciado localmente y con la recepción del primer código galáctico anidado…Poseen una biología bastante extraña., su probabilidad de supervivencia en los próximos 10^6 años (diez millones de años) es de un 99%.

Después de imaginar aquellas civilizaciones, y envidiarlas- aún sabiendo que es posible que no existan-, fui a la siguiente página, y me encontré con nada más y nada menos que un resumen, en el mismo formato de cuadro negro, de la humanidad. No tenemos colonias extraplanetarias, la edad de nuestro planeta es de 1.45*10^17 segundos, la recepción del primer código galáctico anidado no ha sido llevada a cabo, así que nuestra solicitud está pendiente…Nuestra tecnología es exponenciante, usamos combustibles fósiles, tenemos armas nucleares, guerra organizada y producimos contaminación al ambiente. Nuestra cultura está conformada por aproximadamente 200 estados nacionales y 6 potencias globales. Nos encontramos en camino de homogeneización cultural y tecnológica (globalización). Nuestra probabilidad de supervivencia en nuestros próximos 100 años es del 40% (dato 100% real).

En fin, luego de leer todo eso, me pregunté- y a mi padre también- por qué había nacido en esta civilización, por qué no había nacido como parte de alguna de esas supercivilizaciones que parecen tenerlo todo resuelto, que parecen verdaderos paraísos, verdaderas utopías que al ser comparadas con la humanidad, la dejan como una sociedad increíblemente primitiva. Mi padre me dijo que habíamos sido puestos en este mundo para ver si merecíamos pasar a los siguientes, todo por obra de Dios (es bastante religioso).

Aquellos pensamientos- míos- de inferioridad, me hicieron sentir, precisamente, inferior, me imaginaba un montón de niños de alguna de esas supersociedades viendo en la superescuela- que podría llevarlos hasta la mismísima Tierra sin que lo advirtiésemos- el tema “Civilizaciones primitivas”, y aprendiendo parte de nuestra cultura para uno de sus superexámenes…

“La humanidad es una especie del tercer universo, aún está en evidente vía de desarrollo, posee graves problemas en todos y cada uno de los aspectos por los que se rige: economía, política, sociedad, religión, etc. No se es permitida la interacción con este tipo de civilizaciones por su instinto agresivo y extremo temor ante lo desconocido; la humanidad aún no ha tenido ninguna clase de contacto interestelar o si quiera interplanetario, lo más lejos que han ido en el Universo es a su propio satélite natural, al cual llaman Luna en honor a una diosa de una de sus antiguas sociedades. La humanidad se muestra intensamente interesada por los temas interestelares, cosa que demuestra mediante el envío de códigos anidados para que otras civilizaciones los reciban y respondan, así como mediante la increíble cantidad de recursos que destina a la investigación de ondas de radio fenomenales, y a la importancia mediática que le da a los OVNI’s y a la teoría que posee sobre los antiguos astronautas, que eran, de hecho, funcionarios del departamento de experimentos biológicos de nuestra civilización (de hace ya un tiempo, claro está). A pesar de la gran emoción que le causa a la civilización humana el tema interestelar, ignoramos todo tipo de mensajes y burlamos sus sistemas de captación de ondas de radio sin ninguna dificultad, pues entrometernos en su desarrollo natural sería una clara violación al Código Evolutivo. Todas y cada una de las sociedades que la Humanidad ha logrado erigir hasta ahora, han colapsado por su propia complejidad, casi siempre por una bien conocida ley natural que no permite que la evolución de una especie se dé en forma no integral (la evolución de la consciencia es lo que siempre ha frenado el progreso general de los seres humanos) de manera indefinida; según expertos, la actual sociedad humana posee pocas probabilidades de supervivencia para el siglo que está enfrentando, en el cual tendrá que enfrentarse a las causas de un gran número de actos que ha venido realizando de manera negligente desde hace, aproximadamente, dos siglos terrestres”.

Me imagino a las superadolescentes de esas supercivilizaciones diciendo “pobres, pobres humanos…menos mal no nací allá”, con el mismo fervor que cualquiera de nosotros se atreve a decir “menos mal no nací en […]”, etc.

Aquella situación me puso en una encrucijada bastante deprimente, me sentía atrapado sin importar qué hiciera, pues, aunque llegara a ser el hombre más adinerado, inteligente, hermoso, importante, histórico y afamado de toda la historia “universal”- humana, realmente, no universal-, seguiría siendo uno de esos “pobres humanos” que son esclavos de sí mismos…

La siguiente pregunta que me vino a la mente fue “¿Por qué nací en esta época?”, es decir, pude haber nacido en el año un millón, o dos millones, pero, ¿por qué en el siglo XX- prácticamente XXI-, en donde todavía no sabemos teletransportarnos, viajar a la velocidad de la luz- o más-, crear agujeros de gusano y mantenerlos estables para viajar de planeta a planeta a la velocidad del pensamiento; no sabemos aprovechar la energía solar., ignoramos la guerra, la violencia, la sangre derramada., matamos, odiamos, violamos, maltratamos, abusamos., no hay colonias en Marte, ni en Europa la luna de Júpiter, ni sabemos crear nuestros propios planetas de manera artificial., no somos capaces de ir más allá de nuestra propia luna, y un viaje al planeta más cercano nos toma casi 3 años de ida y vuelta., ¿por qué nací en esta época?, en la que todo está dividido, en la que todo es excluyente y gregario, en donde el pueblo aún no es consciente del poder que tiene y en donde el 90% de la humanidad es estúpida y vive en una burbuja de cristal…

En fin, me hice muchas preguntas, demasiadas…demasiadas preguntas, y tras pensar un poco, llegué a una conclusión- que había vislumbrado ya en varias ocasiones, tiempo atrás, pero que nunca había solidificado por falta de recursos intelectuales-.. para los religiosos, no se puede llegar a Dios tan sólo deseando hacerlo, no se puede alcanzar el “Reino de los Cielos” quedándose toda la vida pensando “ojalá estuviera por allá”., los religiosos saben muy bien que la única manera de alcanzar la vida eterna es haciendo buenas obras, explotando el talento propio, amando al prójimo…en fin, siendo un buen ser humano, una persona productiva de la que el mundo se pueda sentir orgulloso. Pues bien, yo lo contextualizo a mi forma de pensar., no vale la pena desperdiciar toda una vida queriendo formar parte de algo que ni siquiera se sabe si existe…pero, hagamos de cuenta que sí, que ya sabemos que esas supercivilizaciones existen y que ya se nos han mostrado y nos han dicho “no podemos interactuar con uds. porque son muy primitivos”, ignoremos el hecho de que millones de personas se suicidarían (…) y pasemos a lo relevante. Ante aquella situación me sentiría como me siento ahora por formar parte de un país del “tercer mundo”, pero peor- y no digo que me sienta mal por ser colombiano, ¡abran esa mente pues!-, y a la vez mejor- por saber que el querido tío Sam no es la cerecita en el helado de la vida…-,y tras un periodo de reflexión en el que probablemente se perpetuaría en mí una sensación inherente- ¡a mí!- de odio a las supercivilizaciones, optaría por ignorar el hecho y simplemente dar lo mejor de mí como ser humano.

Con esto no digo que base la motivación de mi proyecto de vida en algo que no sé si quiera si es real, no., lo que digo, es que baso la motivación de mi proyecto de vida en la sensación de que, aunque exista la posibilidad de que en un mundo futuro las cosas sean mejores- y quizás la civilización más adecuada a mis gustos (…)-, ESTA ESPECIE, ESTE PLANETA Y ESTA ÉPOCA fueron las cosas que en ESTA VIDA me tocaron, ¡y lo único que puedo hacer con esa melcocha de factores!, es aprovechar, y ser alguien intrínsecamente relacionado con la evolución…un ser humano que dedique su vida al avance de su especie, a la autotelia colectiva.

Así que…¡ahí tienen supercivilizaciones!, este adolescente pseudo-optimista de una sociedad primitivísima no se deja vencer por sus supuestas existencias.

Santiago Restrepo Castillo


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