Le doy gracias a la vida por todo el sufrimiento…

Le doy gracias a la vida por todos los accidentes felices en los que me ha hecho caer, le doy gracias por todos aquellos que quise pero que no supieron o no pudieron valorarme como lo deseaba, le doy gracias a la vida por todos los que algún día me mintieron al ofrecerme su amistad, le doy gracias por toda la falsedad que me ha golpeado a lo largo de mis caminos.

Le doy gracias a la vida por todas las noches de insomnio sumidas en dolores profundos, le doy gracias por todas las cortadas y hondas heridas que ha sufrido mi alma, le doy gracias por todas las lágrimas que he tenido que derramar…Le doy gracias por la confusión del ajetreo de una vida contemporánea y “moderna” en la que los valores humanos padecen decadencia, le doy gracias a la vida no por todo lo bueno…sino por todo lo malo, pues de no haber sido por todo lo malo, lo bueno sería algo neutro que pasaría desapercibido.

El llanto me ha enseñado a apreciar la risa.

La tristeza me ha enseñado a valorar la alegría.

El desamor, las mentiras y las desilusiones me han enseñado a no confiar más que en mí mismo.

El odio me ha enseñado a amar.

La indiferencia me ha enseñado a no ignorar…

Es simple, le doy gracias a la vida por el sufrimiento que me ha propiciado, pues solo por él, he sido capaz de valorar lo bueno de vivir.

Santiago Restrepo Castillo


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