Bravo todos, monumentos al ego, los felicito

“¿Pero qué le pasa a este mundo?”, me pregunté…era la madrugada del martes 5 de junio del 2012…No sé por qué, pero la ira me había estado consumiendo durante los últimos días…algo en mi interior no estaba bien, ¡no estaba bien!…Nunca llegué a pensar que la magnitud de las cosas fuesen tan grandes, nunca llegué si quiera a sospechar que algún día sufriría tanto con las pequeñas decisiones que tomaba día a día.

Amor, ¿en verdad lo puedo encontrar cuando todo está tan jodidamente arruinado?, ¿en verdad puedo buscar algo que la sociedad me obliga a encontrar pero que al mismo tiempo me impide hallar?, ¿en verdad puedo pretender alcanzar la felicidad cuando en realidad todo lo que haré será seguir los parámetros que uno y otro me impusieron?…

Vivimos en un mundo que nos reprime, un mundo que no nos deja ser, un mundo que nos obliga…un mundo que nos esclaviza. Sacrificamos nuestra plenitud por el estatus, y nuestra felicidad por la de nuestros padres, es un círculo vicioso que no tiene fin.

Nunca fui todo lo que quise ser, todos mi sueños no serán más que vagos recuerdos de un Santiago que algún día se atrevió a pensar que podía manejar su propia vida, su propio regalo…un Santiago que creyó que la vida era fácil, simple, que lo único que tenía que hacer era ser feliz.

Algo anda mal, jodidamente mal. Exploto ante el más pequeño detalle que merezca ser aborrecido…¿qué está ocurriendo? Odio a Estefanía por haberme abandonado, por haber oído sus propios intereses. Odio a Juan Pablo por haber sido tan silencioso (en el odio), quien calla otorga, puedo pensar que fue por amor y si no demuestra lo contrario, creer que es cierto. Odio a la sociedad por no dejarme ser feliz con lo que quiero…

Me siento atrapado, podría cumplir todas las expectativas que mis padres quieren que cumpla…que me hicieron querer, y aún así este mundo sería demasiado pequeño mental y espiritualmente como para dejarme ser feliz…

P.d.: Y bueno, esto a nadie le importa, nadie lee este blog, nadie comenta este blog, y nadie entiende lo que siento. Quizás soy otro monumento al ego.

P.d. 2: Me pregunto cuánto cuesta una isla lejos del mundo, quisiera ser un ermitaño.

Santiago Restrepo Castillo


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