Luces, un sol, mil recuerdos

Extraños recuerdos de una vida que parece pasada aparecen en mis pensamientos, extraños recuerdos de algo que parece haber sido otro universo, extrañas imágenes tan lejanas, inalcanzables y definitivamente muertas, que me pregunto si algún día en realidad llegaron a ser mi vida.

Estoy solo en el segundo piso, frente al computador…y de repente, ella se asoma, penetra mi vida sin preguntar o pedir permiso…Me siento embelesado, pero también tengo miedo, miedo a que sea como todos los demás…Logra asustarme por ser tan especial, me hace descubrir un mundo nuevo en el que me siento vibrante, y feliz, por primer vez desde que desarrollo mi consciencia…soy feliz…

No entiendo lo que ocurre después…

Bajo la escaleras a las tres de la mañana, entro a la cocina y agarro un enorme cuchillo…lo miro, tengo algo en mente pero realmente no sé qué hacer…vuelvo a la cama.

Comento una publicación de su blog, un comentario en el que de manera infantil desato el odio que siento por amarla y por no ser correspondido…Rompo su corazón, ahora todo se confunde, todo es un caos, y nuestros rostros se encuentran el uno frente al otro, el suyo anegado en lágrimas, y el mío, como siempre, incapaz de llorar en compañía, se muestra casi sonriente, como si no le importara…Le digo que he querido suicidarme y las lágrimas aumentan su aparición, luego me dice adiós, y entonces empieza el olvido…

Bajo a la medianoche y contemplo el cielo desde el jardín, las nubes parecen estar alineadas o algo parecido, rodean la luna mientras ella brilla con poder…

Después pasan tantas cosas, que ni sé por dónde empezar…

Llega una nueva luz, una luz prohibida, una luz imposible…vuelve a darme esperanzas, pero al mismo tiempo me hace sentir débil, y equivocado…En diciembre esa luz empieza a extinguirse, y siempre fui yo quien se encargó de encenderla…

Estoy solo en el garden, escuchando Vindicated, I am selfish, I am wrong, I am right, I swear I’m right, swear I knew it all along…Quiero llorar porque siento que estoy mal, quiero llorar, pero nada sale de mis ojos…

¿Suicidio?, ¿otra vez?, no me interrumpas, maldito ideal, estoy ocupado viviendo.

El tiempo sigue y sigue y sigue mientras olvido, mientras ella olvida, mientras él olvida, mientras todos olvidamos y seguimos siendo felices…

Otra luz…O mas bien, el primer sol…Y de nuevo…la confusión…”Hasta nunca”, maldita sea.

Sentado en mi cama, junto a la puerta de la muerte, a unos cincuenta pisos sobre el infierno, siento un extraño dolor, un dolor que cincuenta veces más fuerte acabaría con todo el sufrimiento, con todas las ilusiones, con todos los sueños…¿Suicidio?, es solo un chiste para una mente que ha sobrevivido a esa idea ya tantas veces…pero, ¿deja de aparecer como una salida?

Solo sé que cada vez que recuerdo, no solo siento dolor, también siento miedo.

Nota: Me gusta ver esa fotografía en la que nuestros ojos decían “para siempre”.

Santiago Restrepo Castillo


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