Acerca de las relaciones sentimentales

Es realmente mucho lo que puedo decir acerca de este tema, pero quiero enfocarme en dos de sus aspectos más importantes:

1. La adicción a las relaciones sentimentales.

2. El por qué generalmente las relaciones sentimentales, a temprana edad, terminan fracasando.

La adicción a las relaciones sentimentales:

Cuando estaba en décimo grado, empecé a ver que mis compañeros de salón iban consiguiendo pareja, tanto niños como niñas (yo me mantuve alejado de ese ámbito, sabía que aún no estaba preparado). La verdad nunca le di importancia a nada de esto, lo veía como el simple juego que jugaban ellos con la vida, tratando de imponerle un tatequieto a la soledad y a la sensación de estar incompletos que la cultura que se les había sido impuesta desde pequeños (sin que se dieran cuenta de ello) les había infundado…

Cuando una persona que había estado envuelta en una relación sentimental, la daba por terminada, al parecer no era capaz de valerse por si misma, era como si le arrancaran una extremidad, algo sumamente necesario y esencial, algo sin lo cual no podía seguir viviendo…Aunque la necesidad, aparentemente, no era algo tan latente como respirar…en la jerarquía de las cosas esenciales, tener pareja se encontraba por debajo de llevar algo de comer para el primer descanso de la jornada escolar.

“¡Aguantar hambre es muy maluco!”…Claro que lo es, por eso todos llevábamos algo de comer para el primer descanso…

Asimismo, esas personas que habían probado eso de estar en una relación sentimental, no gustaban mucho de “aguantar hambre”, querían estar otra vez comprometidos…al menos la mayoría de ellos eran así…o eso parecía.

Cuando juanita la del barrio fue engañada, no dejó que pasara mucho tiempo para volver a estar comprometida…luego supe algo pasó, y que aquella nueva relación no funcionó…y de nuevo, no tardó en estar comprometida con alguien más. Lo mismo pasó con juanita la del salón, y con los cuatro fulanitos del mismo salón…Era una cosa de locos, me preguntaba por qué no podían simplemente estar solos, madurar solos, crecer, evolucionar por su propia cuenta sin tener que estar atados a alguien.

Siempre me ha parecido mejor estar solo que verme envuelto en una relación sentimental, ¿por qué?, porque sé bien que no estoy listo para algo como eso…Cuando llegue la persona indicada, lo sabré, y me tomaré la molestia de madurar con ella.

Aquí debo entrar a tratar el segundo tema.

El por qué generalmente las relaciones sentimentales a temprana edad terminan siendo un fracaso:

Creo que es más que evidente que un gran porcentaje de las relaciones sentimentales de un típico adolescente, no son más que intentos, no son más que embelesos que tarde o temprano acaban de llegar al desencanto.

Esa puede ser una de las razones por las que las relaciones sentimentales a temprana edad, fallan. La necesidad inconsciente de sentirse solos, y el inminente deseo por sentirse queridos por alguien que no forme parte de ese extraño grupo que parece tener que quererte por obligación (familia, o los amigos de toda la vida), hacen que la persona esté siempre buscando a alguien con quien compartirse, a alguien con quien…”complementarse”.

Es por esto que cuando juanita ve que ese muchacho guapo la mira, todo se da como por arte de magia (social), y finalmente terminan envueltos el uno en el plano existencial del otro. Pero juanita no quiere estar atada por siempre a este muchacho, a juanita simplemente le llamó la atención y quiso tomar el riesgo…eso no quiere decir que deba casarse, al menos no en esta época.

Entonces, he ahí la coalición de las razones: nadie quiere verse atado a alguien con quien decidió estar, en parte, por realizar el intento.

Como sea, sigo preguntándome, por qué hay personas que al salir de una relación sentimental, se desesperan por conseguir estar en otra…Sé que la soledad puede llegar a ser desesperante y abrumadora después de haber vivido una época de intenso cariño (experiencia propia), pero de ninguna manera un clavo sacará a otro clavo (también experiencia propia), no debemos buscar curar las heridas del pasado con las caricias de alguien más, de eso solo puede encargarse el tiempo.

Santiago Restrepo Castillo


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