¡Así la quiero!

Y a la vida, así, con todos sus tropiezos y sus sinsabores, con todas sus desgracias e injusticias, con todo el daño que me ha hecho y con todos los dulces que me ha quitado, con todo el amor que me cegado y las posibilidades que me ha robado, con la idiotez que ha inculcado en mis adentros y con los latigazos que ha hecho que yo mismo me propicie, con su venganza, su aprehensión y su sagaz estilo de no perdonar jamás por las palabras dichas y los actos realizados…Así, ¡así!, la sigo queriendo.

Porque la amo, y cuando uno está enamorado, no importa cuánto daño le hagan, uno siempre va a querer seguir estando dispuesto a sufrir, por esos momentos de gloria que hacen que todo valga la pena.

Asimismo sucede en la vida, lucha y sufre por largos periodos de tiempo, para llegar a saborear el dulce néctar que se esconde detrás de la tosca y a veces desagradable corteza que la resguarda.

Después de un tiempo en el mismo ciclo, te darás cuenta de que hasta los caminos se disfrutan.

Santiago Restrepo Castillo


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