¿Ser integral…o non plus ultra?

Llego de una caminata con mi perro Lucas, como pollo con verduras, me acuesto en la cama de mi hermano y empiezo a canalear…Me encuentro con un interesante programa en Films & Arts, se trata de una casta de pianistas judíos nacidos en Venezuela, Argentina y Bélgica…Son tres generaciones de pianistas increíblemente desenvueltos en el plano musical, su técnica es impecable, su pasión incuestionable, su seguridad sencillamente tajante e increíble.

La abuela, el tío, la madre y la hija…

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Lyl Tiempo (la abuela), hija de Antonio de Raco y Elizabeth Westerkamp, grandes pianistas quienes otrora fueron discípulos del legendario Vicente Scaramuzza. Creció en un ambiente musical, las notas aprendieron a vibrar en su alma desde niña, sus dedos amaban el tacto de un teclado, sus oídos se deleitaban con el sonido de una melodía. Se le hacía extraño comprender gente que no hiciera música, para Ella, lo normal era ser músico, apasionarse por los sonidos, matices y lenguajes de un piano…

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Sergio Tiempo, el tío, pero también el hermano, el esposo, el hijo…Inició clases con su madre a la edad de 2 años y ocho meses. A los seis ya tocaba todo lo que yo logré aprender hasta los ocho, o quizás los diez años de edad…¿Qué puedo decir?, creció entre pianos y melodías, armonías y pasiones musicales.

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Karin Lechner, hija de Lyl, hermana de Sergio, madre de Natasha Binder. Su madre fue su primera maestra, su hermano su primer compañero. A los 5 años tuvo su primera presentación pública, y debutó con una orquesta a los 11.

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Natasha Binder…La última generación, uno de los frutos de la dedicación, la pasión y la creencia en que si es la música lo que apasiona, es la música lo que debe ser hecho, y vivido. Empezó clases de piano a muy temprana edad, y sus presentaciones, tanto de solista como en orquesta y en duetos, tríos y hasta cuartetos, han sido todas también a temprana edad. Toca de un modo similar a mi último maestro de piano, me refiero a la técnica y la seguridad.

Natasha Binder, Karin Lechner, Lyl Tiempo y Sergio Tiempo en un concierto a cuatro pianos en el Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina.

¿Ser integral…o non plus ultra?

He pasado por estudiante honorífico, pianista con futuro prometedor, supuesto niño súper-dotado, deportista flojo (BMX) y obsesionado (natación)…Gran escritor, pero de poca (más bien nula) fama…

Toda mi vida ha sido una constante lucha por la multidisciplinariedad, por el ser integral, por tener todas mis dimensiones bien desarrollados…ser un buen deportista, ser un buen estudiante, saber matemáticas, leer libros, escribirlos…alimentarme bien…Mente, cuerpo, academia, intelecto, socialización…Según lo que se me ha enseñado de manera implícita, debo ser integral.

Pero…me he dado cuenta de que es imposible ser un non plus ultra en algo si se abarcan tantas cosas. Con el tiempo he tenido que reducirlo todo a academia, deporte flojo, y un poquito de lectura…

¿Qué tal si tratar de ser integral no es el camino correcto?…obviamente estoy demasiado acostumbrado a ello como para dejarlo, pero…debe haber una prioridad, una gran prioridad que apasione…QUE APASIONE.

Las únicas razones por las que estudio ingeniería son 1. querer demostrarme a mí mismo que soy capaz de dominar esas materias que tantas pesadillas me causaron en bachillerato: matemáticas, física y química. 2. Poder ponerme un brazo, una pierna, un pecho, un corazón artificial a medida que envejezca (estudio ingeniería biomédica)…Pero ahora no estoy seguro de que esas sean razones que deban llevar a alguien a tomar la decisión más importante de su vida.

A veces imagino cómo sería mi vida si hubiera continuado estudiando piano incansablemente. Muchas otras me pregunto cómo habría sido si le hubiera puesto el alma al BMX desde que empecé a entrenarlo a los siete años. Otras…¿cómo sería si mis padres me hubieran apoyado cuando empecé con toda la pasión que me era posible sentir a entrenar natación?

En la sociedad contemporánea (y creo que siempre ha sido así), se debe elegir un camino seguro para la vida…o al menos eso dicen todos. Estudiar ingeniería es súper seguro para sobrevivir…pero, ¿cuál es el precio a pagar por el miedo y la falta de rebelión? Sinceramente, habría deseado estudiar Periodismo, o Música…Música no me fue permitido, y Periodismo palideció ante Ingeniería Biomédica en la Escuela de Ingeniería de Antioquia…¡oh!, el futuro de la humanidad…

Estoy seguro de que puedo ser un non plus ultra en ingeniería, pero no en ingeniería, piano, natación y todo lo demás…Lo mismo aplica para cualquier otra elección (aunque muchas elecciones ya no están a mi alcance).

A veces juro que me iré a vivir a Brasil y estudiaré Periodismo, o Filosofía y Letras…Me gustan los números, pero me frustra lo reales y poco inspiradores que son (hasta los imaginarios y complejos).

Santiago Restrepo Castillo


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