La bitácora de un naufragio

Esto que acaba de pasar…me hace sentir que volví a empezar, siento como si apenas hubiera zarpado, aún después de tanto tiempo.

Aunque…no quiero seguir pensando en lo sucedido, no quiero seguir recordando aquella tormenta, nada bueno me traerá el hacerlo.

Quiero empezar a pensar que sería bueno darle mayor sentido a lo que escribo…debería mejorar mi coherencia…o dejar de usar tantos elementos deícticos…¡No!, al carajo, la connotación es lo mío. Quiero que sea quien sea la persona que lea esto, le de su propio significado, no quiero contar mi historia por completo, después de todo, estoy más que seguro de que a pocos (por no decir que a nadie) le importa. La gente siempre se interesa más en lo que habla de ellos.

Pero ese no es el punto.

La tormenta llegó de imprevisto, no había logrado si quiera presenciarla con mis cuatro sentidos. Fue de un momento a otro, y se lo llevó todo, creo que dejó solo las fuerzas suficientes en mí espíritu como para no hacerme querer lanzarme al océano y dejarme llevar en silencio por las corrientes en las que hallaría el alivio de la muerte.

Estas fuerzas que siento ahora, al escribir, son lo único que me mantiene vivo…y no sé realmente por qué obedezco el deseo de vivir que se me hace tan increíblemente inherente a ellas.

Quiero dejar de naufragar, quiero pisar tierra firme, quiero llegar, aunque sea, a una isla hermosa y solitaria, como la que encontró Pi en su extraordinaria aventura…y aunque todo sea un cruel espejismo del deseo, sentirme en paz y completo.

Sé que lucho, día tras días, por llegar a un mundo de sufrimiento, sé que soporto el inclemente poder del Sol, el exagerado calor del día, el penetrante frío de la noche, la soledad, el hambre, la corrosión de mi espíritu…por contemplar la perdición del mundo, pero no del mío, sino del de los otros…del de todos.

No por eso me pregunto, ¿por qué seguir luchando?, y me rindo…no. No valdría la pena haber llegado tan lejos en la escala de la existencia, no valdría la pena estar formando parte de lo más ridículamente bello y hermoso que se ha producido desde el alfa, no valdría la pena el hecho de encontrarme varado en este paraje dimensional de espacio, tiempo, enigmas y complejos…si me diera por vencido.

La vida entera es un bello naufragio, un bello sufrimiento por el que tenemos que pasar todos. Es un destello de …(no sé qué)… que se asoma ante la existencia, tan solo por un parpadeo de…(algo)…

No recuerdo qué era antes de nacer, y seguramente no sienta nada cuando muera…no lo sé. La vida es estúpidamente bella, y es en verdad lo único que tengo.

Por eso, sin importar qué tan solo esté, sin importar qué tanto sufra, sin importar el peso de mi cruz, de mi escudo, sin importar el filo de mi espada y de mis miedos…Seguiré naufragando, seguiré naufragando hasta que llegue a Utopía, aunque sea solo para formar parte de su destrucción.

Día 0+0i (siento como si apenas hubiese empezado el naufragio, aún después de tantos años).

Tomado de algún lugar, en algún momento…


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