El parpadeo

Yo

Si fuera pintor, mis cuadros estarían en blanco, rojo y negro, los patrones serían abstractos, futuristas e indescifrables; algunos trazados con ira, otros con gozo y deleite…

Si fuera escritor, mis páginas estarían llenas de letras sombrías, historias sangrientas; inicios felices, finales tristes. Realidades hambrientas de dolor y personajes desesperados, intranquilos y cansados.

Si fuera nadador, me desharía de todo mi enojo en el agua, y quizás sería feliz…en lo más cercano a la nada.

Si fuera pianista, mis notas serían ruidosas y extravagantes; mis acordes, violentos; mis melodías, melancólicas; mis composiciones, atonales y de ritmo primitivo…compás fundamental y elaborado. Sonidos extraterrenales.

Si fuera un asiduo lector, mi estantería estaría repleta de historias de terror, o de historias con finales abstractos (ni tristes, ni felices), o de libros de fantasía con los que escaparía de las prisiones de mi mente.

Si fuera matemático, encontraría en el álgebra inaplicable la salvación a todos mis enojos y sinsabores. Una ecuación logarítmica me haría olvidar el amargo gusto del silencio; una ecuación diferencial me haría sentir el poder de la mente humana y entonces, quizás, me ungiría en el bálsamo intelectual como una componente más del Sistema…Un problema milenario me haría perderme en el abismo del rigor intelectual, y así olvidaría la tristeza.

Si fuera un ser humano…(no tengo palabras)

Si fuera todo lo que soy ahora, haría todo lo que forma parte de un quizás y sentiría todo lo que no debo.

Sus palabras se las lleva el viento, su rostro lo carcome su soberbia…Mientras tanto, el universo parpadea.

Nota: Si me conoce, sabe bien que soy todo lo que podría ser.

Santiago Restrepo Castillo


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