De esta fútil bitácora, como de mí, no queda casi nada

Ayer estaba viendo Akward, el show de una adolescente norteamericana a la que, al parecer, nada le sale bien, pues su vida está llena de mala sincronización. La joven relata sus sucesos (generalmente trágicos, algo melodramáticos) en un blog.

Hoy me siento ridículamente identificado, y quiero hacer algo parecido.

Pero como siempre, no soy bueno narrando al pie de la letra mi vida (no porque no sepa cómo, sino porque es privada), entonces escribiré pedazos incoherentes que vomita mi alma, como a pedazos minúsculos; quizás así usted pueda darles algún significado, uno que le interese.

Poco a poco siento como mi vida se va desmoronando, cada sueño, cada alegría, cada ilusión, cada esperanza, cada destello de felicidad…se desvanece, desaparece, y siento como si nunca hubiera existido.

Cada día parece pesar más que el anterior, y no encuentro salida alguna, la única que vislumbro es el suicidio, pero muy adentro de mi espíritu, sé que valgo demasiado como para siquiera contemplar algo tan definitivo. Aún así, hay días en los que no quiero despertar, hay días en los que quiero quedarme quieto, postrado en mi cama, escuchando música que me exorcice mientras lloro…quiero quedarme eternizado en un instante, hasta que una razón para vivir aparezca espontáneamente en un sueño de hace mucho tiempo, y se materialice…

Ahora mismo, no entiendo cómo es que sigo vivo, no entiendo cómo he sobrevivido a tanto sufrimiento, no entiendo de qué manera he logrado escapar, en tan repetidas ocasiones, de las manos de la muerte…

Llevo una fachada de luz y sosiego, una piel que odia lo triste, o un chaleco…pero por dentro muero lentamente, siento el peso de cada sonrisa y el vacío de cada mirada…pienso que, generalmente, a nadie le importa nadie…pero qué importa, yo sigo el juego, pretendo que soy como todos los demás y río por tonterías, me hago el gracioso y sonrío cada que puedo…lo cual, mirándolo por el lado positivo, es mejor que estar siempre cabizbajo.

Me he dado cuenta de que odio la soledad, ya no quiero estar solo, quiero que alguien me acompañe, quiero andar con alguien de la mano, y poderle compartir todo lo que soy, sabiendo que es diferente…diferente de cuando lo hago con cualquier otra persona.

Estoy cansado de seguir así, intentando para darme cuenta de que a veces simplemente no puedo, fallando para ver el éxito en otros, llorando en el silencio de una noche sin estrellas, deseando haber nacido en otro tiempo, deseando haber nacido en otro lugar, deseando ser alguien más.

No es que no me quiera, de hecho me admiro, me amo, me respeto, me mejoro…pero a veces me es difícil seguir con esta obra de teatro.

Últimamente me deshidrato más que nunca, y aún así sigo pretendiendo que no pasa nada…y ni siquiera tengo tiempo de hablar de lo que pasa con alguien con quien valga la pena hacerlo…

Esta fútil bitácora ya casi no es visitada…creo que por obvias razones…de los pensamientos sin rumbo, ya casi no queda nada. Lo mismo pasa conmigo.

Nota: Entiéndase, por favor, que esto más para desahogarse que para cualquier otra cosa.

Santiago Restrepo Castillo


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