Fragmento abstracto de Los Cuadernos de Ángel (17-18 / 5)

[…]

– No siempre puedes comprender todo lo que deseas- su voz, como siempre, me tranquilizaba, aunque estuviera diciendo las cosas más terribles.

– ¿Por qué?- me apresuré a indagar, con mi mirada clavada en sus grandes y profundos ojos.

– Esa es una de las cosas que no puedo responderte- meditó-. Al menos no sin generar en ti muchas más preguntas.

– No importa- declaré-. Quiero saber por qué dices que no siempre puedo comprender todo lo que deseo.

– Eso es, porque no puedo ser la viva representación de todas las respuestas que buscas. Yo, Ángel, he decidido ser para ti una guía, mas no una ruta perfectamente definida. Es lo mismo que sucede entre especies primitivas y avanzadas, para las primeras, sería muy fácil recibir toda la información acerca de los avances científicos y tecnológicos que ha logrado la segunda, y para la segunda sería igual de fácil ofrecer tal información; pero trámites de ese tipo no son algo correcto.

– ¿Por qué?- pregunté, embelesado con sus palabras.

– Cada ser vivo, así como cada especie, debe buscar su propio camino hacia la redención. Parte de la redención de una especie es la capacidad que ésta tiene para descubrir y entender el místico funcionamiento del Universo. Lo que esperamos las especies avanzadas de ustedes (las primitivas), es que sean capaces de crear su propia Ciencia. ¿De qué nos serviría comunicarles todo lo que ya se ha descubierto?

– ¿Y de qué les sirve no hacerlo?

– ¿Has estado escuchando mis palabras, Ángel?, no hacerlo nos sirve para ver qué tan capaces son ustedes, como especie, de evolucionar sin ayuda de externos, tal y como lo hicimos las especies avanzadas desde el principio de los tiempos, mucho antes de entrar en contacto.

– Así saben si valemos la pena- comenté.

– Como especie- aclaró, algo que me generó una extraña sensación de confusión.

– Entonces, lo que pasó en la Academia- dije, recordando aquel suceso…

– Lo que pasó en la Academia fue en contra de las leyes evolutivas- me interrumpió, con severidad-. Tú y tus compañeros tuvieron acceso a conocimientos que no deberían haber obtenido.

– Comprendo…¿pero no es extraño que haya sido capaz de comprender las teorías que me fueron expuestas?

– No, no me sorprende que hayas entendido la teoría de la Energía Punto Cero y su aplicación óptima, ni los teoremas del Potencial Súper-Lumínico, ni la aplicación del Álgebra Abstracta para el entendimiento de la Fuerza Universal…

– ¿Por qué?

– Porque te estabas drogando para lograrlo.

Me sobresalté, luego recordé la ninfetamina.

– ¿La ninfetamina tiene ese tipo de efectos en organismos de mi especie?- pregunté, habiendo comprendido por fin por qué ahora no era capaz de recordar plenamente los fundamentos de todo lo que había comprendido en la Academia.

– Así es. Infortunadamente también tiene otros efectos, bastante negativos.

– Es por eso que no he podido recordar perfectamente todo lo que sé que entendí en la Academia. Nunca volví a consumir ninfetamina.

– La ninfetamina potencializa la capacidad de concentración del cerebro de los de tu especie, con tal efectividad que logra hacer que sean capaces de utilizar más del noventa por ciento de todo su poder. Eso es más que suficiente para que comprendan cosas que en otro estado parecen excesivamente complejas.

– Que interesante- declaré, recordando aquellos momentos en los que inhalaba con placer el polvo blanco que, al parecer, me había hecho increíblemente inteligente en variadas ocasiones.

[…]

– Ares, ¿por qué siempre me he sentido como un desterrado?

Permaneció en silencio por unos segundos, luego esbozó una sonrisa en su peculiar rostro.

– Algo que no hemos podido entender aún, de manera científica, es la razón por la cual hay especímenes de especies primitivas que tienden a saber, sin influencias externas, que hay más vida en el Universo, a parte de en su propio mundo. Estos especímenes, como tú, con frecuencia sienten que nacieron en el tiempo equivocado, o en el lugar equivocado.

– Pensaba que era algo extremadamente común- alegué.

– Hay épocas en las que definitivamente lo es, pero hay otras en las que los especímenes que tienen ese tipo de experiencias son relativamente pocos.

– Por ejemplo, en épocas de poca tecnología y poca ciencia.

– Cuando los integrantes de una sociedad no tienen tiempo para el placer y el esparcimiento, están siempre ocupados sobreviviendo, no tienen tiempo para pensar en cosas como la vida más allá de su mundo. Épocas así suceden muy a menudo.

– ¿Está mi especie en una época así?

– En parte sí, en parte no.

– ¿Crees que hay una consciencia universal a la que estamos conectados?, una consciencia universal que nos permite saberlo todo…o nos lo permitiría, si supiéramos conectarnos con ella.

El silencio reinó, supe que no recibiría respuesta alguna, quizás no era prudente…Seguí la corriente.

[…]

– Ares, ¿desapareceremos?

– ¿Tu especie?…espero que no.

– ¿Cuáles son las probabilidades?, ustedes deben tener todo un marco de referencia para cálculos probabilísticos acerca de las posibles situaciones futuras de mi especie, estoy seguro de que saben, con muy poco margen de error, qué va a ocurrirnos en los tiempos venideros.

– Esos cálculos, Ángel, como tú los llamas, sí los tenemos, pero no voy a decirte nada sobre ellos.

No quise oponerme a esa decisión.

– Ares, ¿en verdad soy diferente?, ¿o todos en mi especie se sienten como yo?

– Todos se sientes diferentes, pero muy pocos marcan la diferencia- recalcó.

– Ares, ¿y qué si no quiero regresar?

– Tienes que hacerlo, no puedes quedarte aquí conmigo, por siempre.

– Quiero vivir en tu mundo- confesé.

– No se puede, Ángel…eres para nosotros lo que los primates para ti, esa es la verdad.

– ¿Entonces por qué hablas conmigo?, los primates no me parecen para nada interesantes, son tontos y salvajes- alegué, sintiéndome ofendido.

– Hablo contigo porque representas una potencial transición.

– ¿Me estás evaluando?

– Sí.

[…]

– Ares…¿y la soledad?, ¿por qué me siento tan solo cuando miro hacia las estrellas?, ¿por qué siento que no debería estar en donde estoy?, ¿acaso estoy loco?

– Ángel, me estás cansando, debo irme ya.

– ¿Por qué nunca respondes a todas mis preguntas?

– Ya te lo dije.

– Me pones en una situación muy difícil- declaré.

– ¿Cuál?

– La de saber de la existencia de vida inteligente fuera de mi mundo, pero la imposibilidad de saciarme con aquel conocimiento.

– Hasta ahora, te he dicho todo lo que puedes saber.

– ¿Algún día podré saber más?, ¿podré ser más?

– Ángel, no sabemos por qué somos quiénes somos. Que sepamos, no tenemos ningún recuerdo de nosotros eligiendo el lugar en el que naceríamos ni la persona que seríamos, ni la especie de la que haríamos parte, ni nada…Es uno de los más grandes misterios del universo, y aunque tu especie en este momento lo vea como algo netamente filosófico (lo cual se debe a que la ocupación de dicho problema es sumamente compleja y no puede atenderse hasta que se posea un estado mental plenamente evolucionado), las especies avanzadas pensamos que es algo con fundamentos científicos, algo con explicación. Quizás se deba a la consciencia universal de la que hablaste hace unos momentos, y quizás no sea solo universal esa consciencia.

– ¿A dónde quieres llegar?- indagué, algo impaciente.

– Ángel, debemos conformarnos con lo que nos ha tocado ser. La diferencia, podemos marcarla explotando eso que somos, buscando formas de avanzar, de evolucionar. No puedo simplemente darte todas las respuestas y llevarte a mi mundo, eso te anularía como ser universal. Tienes que buscar tu propio camino, tus propias verdades, tu propia espiritualidad, tu propia filosofía, debes ayudar en la creación de una ciencia propia (y común, entre los de tu especie), tienes que desmitificarnos, Ángel; las especies avanzadas sabemos mucho, mucho más de lo que te imaginas, entendemos el universo y su funcionamiento…pero no por eso somos más que ustedes, ustedes son otra realidad, una realidad de la que no podemos formar parte, así como ustedes no pueden formar parte de la nuestra. Quizás haya un punto en el tiempo en el que podamos entrar en contacto pleno, pero ese momento no parece estar cerca, ustedes serían para nosotros como mascotas, o experimentos, y eso no debe suceder.

– ¿Qué hay de los que entran en contacto con nosotros?

– Entrar en contacto es muy distinto a tener un contacto pleno y continuo, conocido de manera abierta, sin misterios….Ángel, desmitifícanos, no somos más ni menos que ustedes, cada especie debe seguir su propio camino, solo así, tal vez, en algún punto de la existencia, haya una brecha por la cual podamos entrelazar nuestras historias.

– Me es muy difícil quitarlos del pedestal en el que mi inconsciente los ha puesto- confesé.

– Tendremos que hablar de eso luego.

Su cuerpo se convirtió en una silueta blanca, desapareció con la velocidad de un rayo, el espacio recuperó su color, luego me tumbé en el suelo del balcón, las lágrimas empezaron a rodar mientras observaba las estrellas. Había tanto que estaba fuera de mi alcance, y de mi entendimiento…era un ser impotente.

Santiago Restrepo Castillo


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