Pensamiento esporádico no. 17 – Vida nocturna

En las noches despierta la melancolía, revive el amargo gusto del pasado, el sabor a fracaso y pérdida…Recuerdos que se mezclan para dar como resultado un dolor profundo, arraigado de manera privilegiada…no quiere irse. 

Las soluciones parecen improbables y lejanas. 

Pero no importa, hay que seguir.

En una noche común lograré leer dos o más capítulos de un libro científico, estudiar temas matemáticos, quizás resolver unas cuantas ecuaciones diferenciales y plantearme algunas cuestiones filosóficas…Cuando se acerque el fin de un ciclo y el comienzo de otro, seré capaz de sentir, tal vez, que el pasado lejano pesa cada vez menos. 

La idea es construir un presente fuerte, que soporte todas mis expectativas, que ridiculice el pasado lejano y alimente mis sueños.

Una idea que se transforma en costumbre. 

Quizás no sea el remedio definitivo para las conductas reptilianas pero…es una costumbre que cultiva mi corteza cerebral, me parece razón suficiente para justificar mis actos…que de por sí están relativamente basados en conductas reptilianas.

Nota: ¡Desearía haber podido conocer a Carl Sagan!

Santiago Restrepo Castillo


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