Jmm…

Es…la tristeza, de ver como todo termina…

La tristeza de entender, que todo lo que sabemos, es solo para un instante universal…

La tristeza de sentir como todo cambia y se acaba, la tristeza del recuerdo, el dolor intenso de la realidad…el dolor intenso que causa saber que lo que fue, ya nunca más será…y la culpa innegable de quizás no haberlo disfrutado tanto como se debía…

Es…el silencio macabro que me agobia, el dolor que sentí (en ninguna parte de mi cuerpo, pero invadiendo todo mi ser) al saber que todo había cambiado, al hacerme plenamente consciente de ello…Fueron días buenos, aquellos…días alegres, llenos de ingenuidad y algo de inocencia aún…pero ya, se han ido, están muertos…

El recuerdo es como un muerto viviente.

Mi mente está llena de muertos vivientes…

Duele saber que se debe aceptar una muerte, antes de intentar crear una vida…otra vida que vivirá por tiempo limitado, y luego será también, otro recuerdo…

Siento el peso de las horas que me torturan, siento el miedo del pasado, tengo miedo de que cuando cierre mis ojos, al volverlos a abrir me encuentre en mi lecho de muerte…

Es inefable, una tristeza que va más allá de las palabras, sentimientos que no han sido siquiera catalogados, porque son extraños…parecen inclusive demasiado extraños como para sobrevivirlos…

Al no ser capaz de hallar una razón, me siento impotente, incapaz de definir un sentido…algo profundo y relevante…pero entre más pasa el tiempo y entre más recuerdos acumulo, inevitablemente pienso que quizás no hay razón en lo absoluto…quizás tan solo, hay que disfrutar cada momento…mas vale la alegría de saber que así se hizo, que la tristeza de una nostalgia irreparable…

No sé…nada sé.

Santiago Restrepo Castillo

 


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