Vivimos en el Capitalismo, para nadie es un secreto

Se dice que una sociedad eficiente es como un iceberg: 80% por debajo de la superficie del agua y solo el 20% en la cima, ¿pero qué es estar por debajo del agua?, ¿y qué es estar en la cima?

Creo firmemente (y ya verá usted mis argumentos) que para llegar a sentirse como una persona exitosa o fracasada, no se deben seguir las corrientes de pensamiento que la sociedad nos impone y que nos terminamos creyendo de una manera hasta inconsciente (o quizás de una manera tan consciente que da miedo). Si para usted tener éxito en la vida es tener montones y montones de dinero, usted es un producto exitoso del Capitalismo…y bueno, si algún día logra tener tanto dinero, será exitoso, sí, bajo su criterio de éxito (y felicidad).

Personas (como yo) interesadas en Historia, sabemos que la Humanidad ha pasado por una gran variedad de etapas, ha ideado una gran variedad de sistemas, muchos los ha destruido, otros han evolucionado junto con la especie, otros han permanecido inmutables. Todos estos sistemas buscan algo en común, ¿verdad?…¿qué cree usted que es lo que buscan?, ¿jerarquización, burocracia, organización, limpieza, orden, justicia?

Los más intrincados debates filosóficos establecen a la Felicidad como el bien supremo del ser humano, y de hecho, las primeras corrientes filosóficas de la historia de la Humanidad se plantearon “el lograr la Felicidad” como la base de todos sus dogmas y doctrinas. Los cínicos, por ejemplo, argumentaban que no se necesitaba absolutamente nada material para ser completamente felices; se cuenta de el más famoso de los cínicos, Diógenes, que solo contaba con un tonel, un bastón, una capa y una bolsa de pan. Un día se encontraba sentado tomando el sol delante de su tonel, y el mismo Alejandro Magno, emperador de Macedonia, lo visitó y le dijo que si deseaba alguna cosa, que él se la daría…Diógenes le dijo que sí quería algo: que se quitara de en medio, porque le estaba tapando el sol.

“¡Pero qué ridiculez!”, podría pensar usted, cuando cae en cuenta de que vivimos en medio de un Capitalismo salvaje, hoy en día el que viva como Diógenes es simplemente un habitante de la calle, un paupérrimo, un pobre muerto de hambre, un desechable que no tiene voz en la sociedad, alguien a quien tenerle lástima. Y desde el punto de vista del Capitalismo, ¡sí!, todo esto es perfectamente cierto…Así que, no parece muy adecuado practicar una corriente filosófica que haya planteado la Felicidad inmaterial como el fin último de la vida en medio de un sistema monetario en el que no hay absolutamente nada para lo que no se necesite algo de dinero.

Es cierto que los días de los Cínicos, los Epicúreos y de la gente como Sócrates hace mucho tiempo llegaron a su fin, hoy en día no hay plazas como la de la Alejandría en el Antiguo Egipto, no hay personas que sin importar su condición social se den el lujo de ponerse de pie sobre una tarima a comunicar sus más profundas ideas acerca de la vida, o simplemente sus ocurrencias intelectuales. Esos tiempos ya pasaron, y para ser oído en la sociedad, para darle credibilidad a nuestros pensamientos y poder aportar algo de valor en el avance de nuestra especie, parece ser indispensable contar con algo de dinero.

¡Y cómo no!, si nos encontramos inmersos en el Capitalismo. Es muy difícil ir en contra de la corriente y aún así obtener grandes y buenos resultados, la manera más “fácil” y cómoda de hacer avanzar es siguiendo el flujo de la cosas, tal y como están.

¡Necesitamos dinero!, esto, querido lector, no se lo contradigo, es una realidad, pero el dinero no lo es todo en la vida.

La Economía es un pilar fundamental para cualquier sociedad humana, sin importar qué modelo económico se plantee: esclavista, comunista, capitalista, feudalista, etc. Sabemos muy bien que hasta el momento ninguno de los modelos planteados ha sido completamente exitoso (ni siquiera el Capitalismo), lo cual pone al descubierto muchísimos factores humanos inherentes a nuestra propia condición, así como un evidente conflicto evolutivo; hay etapas que tenemos que sobrellevar para no volver a caer en ellas en el transcurso de la Historia.

Usted es un ser humano, y usted nació en medio de una sociedad capitalista, pero antes que usted, y antes que la sociedad capitalista, han habido muchas personas más (¡MUCHAS!) que nacieron en muchos otros sistemas diferentes. Usted no tiene 20, ni 21, ni 22 años, lo que usted es no se ha definido en un par de décadas, ni sus gustos, ni sus pensamientos, ni sus actividades, ni su sexualidad, ni su concepto de belleza, ni nada de lo que lo define tiene la edad cronológica de su cuerpo. Usted en realidad tiene miles de años (y eso que dejando a un lado el enfoque evolutivo desde un punto de vista biológico), usted es el producto de más de cuarenta mil generaciones de humanos que han pasado por incontables sucesos que han determinado el curso de la Humanidad. La Prehistoria, la época de las cavernas, la cacería, el trueque, el esclavismo, el Despertar Jónico, la caída del conocimiento, la economía monetaria, la Biblioteca de Alejandría (un libro podía ser considerado tranquilamente como el objeto más valioso del mundo), el tiempo del Helenismo, el nacimiento de Jesús, luego de vuelta al trueque (tiene algo que ver con la aparición del Cristianismo), la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, el Oscurantismo, el Renacimiento, la Ilustración…el Modernismo y ahora la Era Contemporánea. En todos esos momentos históricos ha existido el concepto de Economía (menos en la Prehistoria, claro está, en donde éramos aún muy parecidos a cualquier otro mamífero cazador), pero el sistema no siempre ha sido capitalista, y no siempre las grandes mentes de la humanidad, ni las grandes revoluciones que han permitido el paso de una era a otra, han necesitado de dinero, de ese que usted tanto adora.

Sócrates era pobre, Hipatia (la última directora de la Biblioteca de Alejandría, a quien le fue arrancada la carne de los huesos mientras estaba viva por el mismo pueblo de su ciudad) utilizó su inteligencia y su belleza para llegar a su concepto de éxito, Newton era hijo de un granjero, Ramajunan era el asistente de un matemático, Milton Humason era un joven mulero que gracias a su notable ingenio e interés por la Astronomía llegó a hacerse compañero de Edwin Hubble (juntos demostraron la existencia de otras galaxias y el hecho de que éstas se estuvieran “alejando de nosotros”). Nikola Tesla, un notable genio de la humanidad, nunca fue rico, y murió solo en su apartamento tras llevar una particular dieta de leche y galletas por mucho tiempo…En fin.

El ejemplo perfecto del hecho de que el dinero no es esencial para los grandes cambios es uno con el que no me siento tan a gusto, pero legitima lo que digo: Jesús, de quien supongo que usted conoce de sobra su historia.

Usted dirá que es más fácil generar grandes cambios con una gran cantidad de dinero, o mejor aún, que usted no quiere grandes cambios, solo dinero…Tómese la molestia de preguntarse a usted mismo para qué lo quiere, ¿es esa su verdad universal?

Entonces, ¿a qué quiero llegar con todo esto que le menciono?. Yo no pretendo cambiar su forma de pensar, después de todo, ésta es el producto de la Historia, se necesitan más que tres páginas de redacción para cambiarla. Tampoco me encuentro profundamente interesado en hacerlo reflexionar, pues sé muy bien que si usted no lo hace, siempre habrán personas dispuestas a hacerlo, siempre habrán seres humanos conscientes de la inexistencia de lo eterno, conscientes de lo volátiles y temporales que son las eras de la Humanidad (o hasta la Humanidad misma), siempre habrá alguien dispuesto a cuestionar y hacer avanzar el mundo.

Entonces, ¿qué quiero?, si nada de lo que mencioné sucede, por lo menos pretendo que entienda una cosa: vivo en una sociedad capitalista, soy capitalista (no tengo otra opción), me gusta el dinero (pensemos en el hecho de que lo necesito para sobrevivir)…pero eso no quiere decir que adore la Economía. Mi concepto de éxito es ser feliz, y mi concepto de Felicidad es el de otorgarle a la humanidad cualquier tipo de avance científico y/o tecnológico, hacer trascender mis conocimientos y colaborar en la construcción de un mundo mejor. Mi verdad universal no es un pedazo de papel, aún así me interesa el dinero, lo necesito para pagar mis estudios, para vivir en un buen sitio, para tener un medio de transporte, para vestirme, para comer, para comunicar mis ideas con mayor credibilidad; pero no trabajo para el dinero, sino por el conocimiento y la evolución.

Créame, el dinero para mí no es más que un medio, de ninguna manera un fin.

Gracias por leerme.

Santiago Restrepo Castillo


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