Pensamiento esporádico no. 23

El 23…tengo una extraña obsesión con el número 23.

Es un número primo.

En décimo grado, en la secundaria, el grupo estaba conformado por 23 estudiantes.

En onceavo grado, cuando me pasé de colegio, fui el número 23 de la lista (entre más de 30 estudiantes).

En el ICFES, el examen de ingreso a la educación superior, quedé de 23 en un grupo de 1000 personas.

El 23 tiene la representación única como suma de 4 cuadrados 1^2+2^2+3^2+4^2

El 23 es un primo Sophie Germain, pues 2*23+1=47, que también es primo.

Y justo para el pensamiento esporádico número 23, se me ocurrió escribir esto (algo totalmente fuera de contexto):

“[…] ya no quiero hacer nada de eso, no quiero, no me interesa. Mejor, quiero estar solo, es mejor, menos dañino…menos peligroso y más seguro. Ojos de sangre, ojos de sangre, ojos de sangre. No puedo olvidar que vivo en un teatro gigante, no hay nadie que actúe sin pretensiones, sin buscar el bienestar propio. Por eso, ya no quiero hacer nada de eso, porque todos son falsos y necesito (necesito) estar solo (aunque tal vez no lo quiera) […]”

Santiago Restrepo Castillo


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