Portugués, la lengua del niño raro de Latinoamérica

brasil

Nací en Colombia, un país hispanoamericano, por lo que mi lengua materna es el español.

Nací en el año 1995, Era Contemporánea, lo cual significa globalización y homogeneización cultural; los países del mundo hace ya un buen rato se habían visto obligados a elegir un idioma global…y fue el inglés, por lo que es mi segunda lengua.

¿Qué mejor manera de aprender los idiomas que por inmersión?, como todos bien saben, en los primeros años de nuestra infancia nuestro cerebro empieza a detectar y entender la estructura de aquello con lo que más frecuencia se comunican las personas que nos rodean: lenguaje, lo cual incluye una forma de escribir y una forma de hablar.

Pues resulta que yo crecí en un ambiente pseudo-inmerso en la cultura estadounidense: marcas, películas, músicas, publicidad, etc. Escuchaba música en inglés aunque en mi país la lengua oficial fuese el español, veía películas en inglés aunque mi lengua materna no fuera esa, leía nombres de empresas escritas en inglés aún cuando el ofrecimiento de sus productos le pertenecía a la lengua castellana.

En fin.

Hay un país más cerca de mi querida Colombia que la otrora indiscutible potencia global (United States of America): Brasil.

Brasil, el niño raro de Latinoamérica (ojo, que Suriname, la Guyana y la Guyana Francesa no son [oficialmente] parte de Latinoamérica), pues no habla español. El montón de países (que en comparación con su vasto territorio no parecen más que provincias) ceñidos a su alrededor no están obligados a, por neta naturaleza, entenderlo (sobra mencionar que es esta una de las razones del tan entendido pero poco tratado hermetismo de la cultura brasileña).

Aún así, yo siento que tengo la obligación de, como ser humano dotado de factores sociales e intelectuales, hablar portugués, la lengua oficial de la República Federativa do Brasil.

¿Cómo simplemente ignorar una de las más fuertes expresiones culturales del país más grande, reconocido y económicamente robusto de Latinoamérica, el lugar en el que nací? Simplemente no lo hallo pasable.

Hace ya un par de meses tuve la oportunidad de venir a vivir a Brasil, la cual aproveché sin mucha vacilación. En total habrán sido cuatro meses inmerso en una cultura en la que todo se expresa en portugués (aunque he visto muchos carteles en inglés y en italiano [sí, en italiano, y ni uno solo en español]).

Es mi primera vez en el exterior, mi primera vez rodeado por personas que no hablan mi lengua, mi primera vez viéndome realmente forzado a aprender a expresarme con otro código lingüístico, pues si hablo en español lento, mis ideas van a quedar a medias, lo cual no me satisface de ninguna manera.

El español y el portugués tienen ambos la misma raíz y, lo admito, son tan similares que a veces parece absurdo que sean dos lenguas distintas pero, con sus contados cambios en la estructura lingüística, su montón de falsos amigos (palabras idénticas con un significado totalmente opuesto o sencillamente diferente), sus quince fonemas (en comparación con los cinco del español), su tiul, su hafi, su crase, su treme, su acento agudo y su acento circunflexo (símbolos que pueden ser puestos en la misma categoría que la tilde y la diéresis castellanas), su propio acento y su montón de variaciones en la pronunciación de letras como la erre, la ache, la jota, la ese, la de, la te, etc., el Portugués se hace acreedor de la clasificación de lenguaje, en lugar de dialecto.

Taller se dice oficina, oficina se dice escritório, escritório se dice escrivaninha, “escriba niña” se dice escreva menina…Y así como el anterior, hay un montón de (lo que yo llamo) círculos idiomáticos. Ahí va otro: Ratón se dice rato, rato se puede decir momento o tempo, tempo (el término musical) se dice tempo también (en vista de que es realmente un término tomado del italiano)…Y un dato curioso: tampoco se dice tampoco, aunque todo el mundo dice também não (como “también no”), hasta en las novelas y los noticieros más formales.

Para un hispanohablante, el Portugués no tiene ningún misterio, es simplemente cuestión de práctica (como todo en la vida) para aprender a pronunciar las palabras debidamente, ampliar el vocabulario lo suficiente como para comunicar ideas complejas en cualquier tipo de situación, y tener bien claras las diferencias estructurales que comparte con el español. Cuando se le coge el tiro, el Portugués es un idioma bien bonito e interesante, además de flexible y…no sé, como cálido; a mí, el simple hecho de hablarlo me hace sentir como más vivo.

Si usted está interesado en aprender a hablar Portugués, ¡hágalo!, no se arrepentirá, sea cual sea su razón. Brasil, aún siendo un país del tercer mundo, es por ahora un territorio económicamente fértil, y su cultura (aunque no demasiado distante del núcleo cultural de Latinoamérica) es algo que vale la pena conocer.

Nota personal: Mi principal motivación personal para aprender portugués es la sed de conocimiento, después están razones como el deseo a tener la capacidad de comunicarme con brasileños de manera fluida en su propia lengua y…¿por qué no?, el orgullo de ser trilingüe.

Santiago Restrepo Castillo


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