Un bosquejo de mi método para la excelencia académica

Después de casi 5 semestres de arduo estudio en la Escuela de Ingeniería de Antioquia, un tiempo lleno de sacrificios, he formulado un breve método que me permite sentir la confianza de mi esfuerzo ante la espera por resultados excelentes.

Un resultado excelente debe ser el resultado de un esfuerzo excelente, suponiendo que para todo caso posible una nota (a lo que se reduce esto) depende únicamente de la cantidad de esfuerzo (no el de la definición física, sino el que está un poco subjetivizado) realizada por dicha nota. La cantidad de esfuerzo es claramente una función del tiempo, por lo que la nota depende únicamente del tiempo que se le dedique.

Sé que hay personas que, supuestamente, “parce, no estudia nada y saca cinco, es un teso”, pero ese caso no me interesa, pues al menos no es el mío, por lo que el supuesto establecido me aplica y por eso debo formular un método responsable que me haga crecer como profesional, que es la idea de estudiar en una universidad, diría yo, no seguir reforzando la imagen de “que man tan teso” del colegio, no, eso no me interesa.

Resumidamente, el método consta de 4 etapas:

1. Teoría.

2. Talleres.

3. Exámenes.

4. Dudas.

En las primeras tres fases se hace una recopilación de dudas para resolverlas en la cuarta y última fase.

1. Teoría:

El estudio detallado y consciente del tema o los temas de evaluación. Hay materias en las que debe dedicársele más tiempo a esta fase que a cualquier otra, por ejemplo en biología molecular la cantidad de tiempo invertida en la teoría debería ser definitivamente mayor a la invertida en talleres o exámenes; o el caso contrario, en cálculo diferencial, aunque sea de suma importancia entender los significados de las cosas (como el de una derivada), la cantidad de tiempo dedicada a talleres y exámenes debería ser mayor que la dedicada a la teoría.

Hay muchas formas de abarcar esta fase: leer el texto guía, repasar las diapositivas de clase, buscar información en internet, hacer resúmenes a mano, ver clases grabadas, etc.

2. Talleres:

Hay materias en las que los talleres son de suma importancia, prácticamente obligatorios. Generalmente estas materias suelen ser muy matemáticas, por ejemplo cálculo en varias variables, probabilidad y estadística o circuitos eléctricos (con un contenido matemático relevante). Aunque también hay materias en las que un taller quizás no tiene mucho sentido, por ejemplo legislación general, en la que invertirle tiempo a la teoría sería más relevante (aunque pueden haber talleres, por supuesto).

Tan obligatorio como la existencia de los talleres, es realizarlos. Soy de los que piensa que entre más mejor, así que si hay un taller de 80 puntos, lo ideal es hacerlos todos.

3. Exámenes:

Hay universidades que le ofrecen a sus estudiantes todo un banco de exámenes de semestres pasados de los cuales pueden estudiar. La EIA ofrece exámenes parciales y finales de hace unos cuatro semestres para acá, lo cual es un recurso invaluable y de gran ayuda en todas las materias.

Al disponer de un recurso tan valioso, sería definitivamente muy estúpido no aprovecharlo. De nuevo, entre más, mejor. Me pasó una vez algo que no olvidaré jamás: pedí los exámenes parciales de circuitos eléctricos, había creo que 4. Hice uno, y el examen parcial de mi semestre fue uno de los que no hice, sin absolutamente ningún cambio. Saqué 3.5, una nota un tanto mediocre, que habría sido mucho más alta de haberle dedicado más tiempo.

Aunque también hay materias en las que tener exámenes pasados no parece ayudar mucho, como física de ondas, para la que hice todos los parciales de los que se me hizo entrega, y aún así saqué apenas 3.2. Creo que aquí hubo una falencia grave en la teoría. Todas las fases son igual de importantes, y aunque la materia parezca no tener nada de una y mucho de otra, hay que dedicarle algo de tiempo a las 4.

4. Dudas:

En el estudio de la teoría pueden surgir dudas, éstas deben anotarse. Es posible que en la realización de talleres algunas de esas dudas se resuelvan, como es posible que no, y también es posible que haciendo los talleres aparezcan más dudas. Haciendo exámenes pueden aparecer también muchas dudas.

Debemos intentar resolver todas nuestras dudas primero por nuestra propia cuenta, así nos forzaremos a utilizar los conceptos que hemos aprendido en la teoría y, si logramos resolver la duda, habremos aprendido algo de gran utilidad y de una manera mejor a que si un profesor nos da la respuesta y ya.

Cuando hayamos finalizado las primeras tres fases y resuelto el mayor número de dudas posible por nuestra propia cuenta, debemos recurrir a una asesoría, bien sea con un profesor, con un compañero superdotado, con el portero que sabe mucho de química, como sea, pero debemos resolver las dudas faltantes.

Anexos:

· Pautas:

Tengo una serie de pautas para la realización de exámenes, realmente al aplicarlas siento que me ha ido mejor que cuando no, y son realmente muy sencillas, y están todas enfocadas en mantener la mente despejada y el pensamiento claro.

· Escribir usando todo el espacio que se necesite, si hace falta pedir otra hoja, no importa, si nos gastamos 5 hojas, no importa. Esto me ha sido especialmente útil en materias como física de ondas y probabilidad, hago los pasos matemáticos renglón a renglón, sin importar que a la derecha me quepan otros tres pasos, y sin importar que me gaste hasta 5 hojas, la probabilidad de equivocarme en álgebra o aritmética reduce drásticamente de este modo.

· No hacer las cosas demasiado rápido, sólo por salir rápido. Esto es letal, puede que se hayan hecho las 4 etapas de manera satisfactoria, pero por hacer esto se puede ir todo al carajo. Las probabilidades de equivocarse al hacer las cosas demasiado rápido es alta.

· Al terminar, si aún hay tiempo, revisar, y si hay mucho tiempo, volver a hacer todo el examen (si hay que pedir más hojas, se hace). Esto puede parecer algo extremista, y es que de hecho lo es. Aunque revisar el examen es de vital importancia, si uno siente que tiene mucho tiempo disponible y realmente no le importa que sus compañeros lo vean saliendo rápido, puede atreverse a hacer todo el examen  de nuevo (en hojas diferentes, claro está), o al menos un par de puntos de los que no se está 100% seguro.

Eso es todo. Las pautas buscan reducir la probabilidad de cometer errores que nada tienen que ver con la falta de preparación, vale la pena tenerlas en cuenta para abarcar así tanto como sea posible: preparación y azar.

· Uso del tiempo:

En la universidad debemos aprender a no dejar las cosas para el último momento. La realización de las cuatro fases es algo que, claramente, demanda mucho tiempo, al menos una semana, y esto teniendo en cuenta que no sólo se ve una materia, sino 5, 6 o hasta 9. En general, para cualquier tipo de materia, hay que estar muy al día con el estudio de la teoría, y empezar cuanto antes la realización de talleres. Lo ideal es que el día antes del examen no se tenga que estudiar, pues esto genera estrés y puede bloquear la mente; aunque sí es útil el día antes repasar todo lo que hicimos, echarle un vistazo a los resúmenes teóricos, a los puntos más curiosos y/o difíciles del taller (aunque también a los más simples, que pueden contener claves teóricas fundamentales), a los exámenes más interesantes, y recordar aquellas dudas que tuvimos que resolver con la asesoría de alguien.

En conclusión, el día antes debe hacerse un repaso relativamente rápido de todas las fases de estudio, esto, sumándole la aplicación de las pautas, aumenta drásticamente la probabilidad de una muy buena nota.

Santiago Restrepo Castillo


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