Cansancio

La vida me usa, y aunque me rehuso a sus abusos, no puedo hacer más que soportar la frialdad de sus demandas.

La vida me usa, y sé que algún día se cansará de mis sistemas, algún día no seré lo suficientemente poderoso como para mantenerla cerca, entonces me dejará y se irá en busca de otros cuerpos, de otras almas, de otros sueños. Sólo entonces estaré verdaderamente solo, ni siquiera la vida querrá más estar conmigo.

Volveré a ser un arreglo de átomos inertes que, rápidamente, perderá su integridad, no será más un arreglo, y todas sus partes regresarán al infinito del que han venido. Perderé mi consciencia, y en la eternidad del tiempo no quedará más que la reverberación infinitesimal de mis palabras, quizás un grito de victoria, otro de sufrimiento, lamentaciones y suspiros, aunque también palabras de sueños y esperanzas…esperanzas que sólo podía esperar cumplir siendo un arreglo consciente de átomos.

Pero aunque mi consciencia se desvanezca en el multiverso y nunca regrese, por más inacabables que sean el tiempo y el espacio, yo no dejaré de existir. Seré siempre polvo de estrellas, seré siempre átomos de carbono, seré siempre oxígeno, sodio, potasio, hidrógeno y moléculas que alguna vez hicieron posible el milagro de la consciencia, vagaré por el multiverso en todas las direcciones, y seré más libre aun cuando el Sol muera y no haya más Tierra.

La vida no se habrá cansado entonces sólo de mí, sino también de mi planeta, de mi madre, del mundo que hizo posible mi consciencia, del mundo en el que una pequeña parte del cosmos se hizo consciente de sí misma, y se empezó a preguntar “¿Por qué existo?”. Pero aunque la vida sea traicionera y esté contando los días para dejarme e ir en busca de otros seres, la aprecio, le doy gracias por permitirme contemplar aquello de lo que he venido, por permitirme observarme, maravillarme con mi propia grandeza…porque todo lo que hay a mi alrededor, y en mi interior, es parte del caótico sistema que me ha creado, soy yo.

Así que vida, hermosa dama traicionera, aunque me uses, me fatigues, me malgastes y te canses de mí para luego dejarme y viajar indiferente a otros mundos, esperando que hayan complejos sistemas capaces de albergarte, disfruto del privilegio de que seas mía durante toda mi existencia consciente, y en verdad, yo también te uso, a veces inclusive te malgasto…y mi cuerpo algún día se cansará de ti, así como tú de mí, y yo también me iré, me iré y no regresaré jamás.

Volveré a la inmensidad tras haber gozado de una breve existencia consciente, y quizás, después del infinito, tú y mi arreglo se crucen de nuevo.

Santiago Restrepo Castillo


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