El arte

Cuando me sentí solo pensé en el arte,

cuando no vi a nadie a mi alrededor, pensé en el arte,

cuando fallé y fracasé, sentí el ardor del arte,

al intentar y no lograr mis objetivos, el arte abrazó mi alma

me desnudó, me hizo verme a mí mismo,

débil, pequeño e inútil, incapaz y adolorido,

observando al mundo desde lejos,

como si no fuera parte de él.

El arte me gritó y me hizo sentir aun peor,

pero también me dio un aliento de esperanza,

el arte me dijo que podía usarla, crearla, o destrozarla,

sólo el arte abrazó mi alma y mis complejos,

me hizo ver el mundo desde otros cielos,

me hizo comprender que vivo en una ilusión,

tan irreal y compleja como el arte misma

Me sentí solo, y sólo ella acudió a mí,

rompí en lágrimas, y sólo ella comprendió completamente mi dolor,

ni mis amigos, ni mi familia, ni siquiera yo,

ningún humano podría comprender estos complejos,

que me atan, que me atacan, que me humillan,

sólo el arte puede esbozar realidades en las que ellos no importan

El arte me dio alas,

al verme sufrir quemó mi espíritu,

me arrojó a las llamas de un sol que nunca había visto,

quedé incompleto, fragmentado,

aun más pequeño e inútil de lo que siempre fui.

El arte me dijo que dejara de intentar ser fuerte,

que sólo fuera.

Por eso,

cuando me sentí solo, pensé en el arte,

cuando no vi a nadie, pensé en el arte,

cuando caí y fracasé vilmente, sentí el ardor del arte

El arte me quema, me destruye,

pero también me reconstruye,

el arte me hace sentir que hay esperanzas,

sin arte no soy nada.

Sin arte no soy música,

sin arte no soy libros,

sin arte no soy ciencia,

sin arte no soy un atardecer, la noche o las estrellas,

sin arte tan sólo soy un cuerpo,

pequeño e incompleto, defectuoso e inferior.

Por eso el arte me completa,

el arte me entiende,

el arte me enaltece,

el arte me enorgullece.

Y gracias al arte, soy todo lo que soy,

y no solo un vehículo de mis tormentos.


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